Esta semana ha sido de locos. Y creo que NADIE se ha salvado de escuchar la palabra "crisis".
Primero, el lunes se rechazó el plan de rescate financiero en la Cámara de Representantes en Estados Unidos. Wall Street se hundió.
Después el miércoles el Senado lo aprobó (luego de modificarlo). Wall Street subió.
Y hoy, la Cámara de Representantes lo aprobó. Wall Street volvió a bajar (¿? No sé por qué).
¿Pero qué es este plan? ¿Por qué es tan importante? ¿Va a salvar el mundo?
Básicamente, la idea del plan es comprar bonos de deuda de los bancos en Estados Unidos (bonos derivados de las hipotecas subprime). Estos bonos, hace 14 meses, costaban mucha plata. Pero en ese tiempo se han devaluado tanto tanto, que ya no valen nada y nadie los quiere, haciendo que los bancos que tenían invertido plata ahí hayan perdido cantidades enormes de plata.
Estos bonos "basura" o "activos tóxicos" como se los ha llamado, están dando vueltas por el mercado sin que nadie los quiera, arrastrando todo para abajo. La idea del plan de "rescate" es comprarlos y frentar las caídas. Y al mismo tiempo, intentar generar confianza en los inversionistas para que sigan invirtiendo en el mercado y que no cunda el pánico - que es lo que hace que hace que las bolsas caigan.
¿Va a salvar al mundo de una crisis global?
Bueno, no se sabe. Tal vez funcione, tal vez no. Ciertamente, es una decisión muy muy riesgosa la que tomó el gobierno de EEUU: destinar US$700.000 millones, una cantidad de billetes que, como se ha dicho, podría terminar con el hambre en el mundo, a salvar a Wall Street.
Como mencioné en el post anterior, esto genera problemas morales. Los ejecutivos de los bancos que ahora están al borde de la quiebra entregaron irresponsablemente préstamos a gente que no podía pagarlos, y se arriesgaron más de lo cuenta pensando que el riesgo no existía (había demasiada confianza porque las últimas décadas habían sido muy positivas y ya se habían olvidado que siempre está la posibilidad de perder).
Durante esas décadas en las que sí funcionó todo muy bien, harta gente se hizo millonaria, recibió sueldos ridículamente altos, almorzó en restaurantes exorbitantemente caros, anduvo en limusinas, etc.
Ahora muchos de esos ejecutivos se fueron y la crema ya quedó. Y quienes vienen al rescate, son los ciudadanos comunes y corrientes de Estados Unidos. Por que esos US$700.000 millones al final salen de los bolsillos de todos.
Pero, no se puede obligar a los ejecutivos de Wall Street a arreglar ellos solos el problema.
¿Qué pasa si no se hace nada?
Si bien el plan por US$700.000 millones puede fallar, no hacer nada podría salir todavía más caro. Los bancos ahora tienen el siguiente problema (en simple): no tienen plata.
Como no tienen plata, no pueden prestar.
Eso significa que las empresas no pueden conseguir recursos para expandirse, las personas les va a costar más comprar a crédito, pedir hipotecas para casas, préstamos para estudiar, etc.
Así el consumo se reduce, la producción disminuye, el país crece menos, comercia menos, importa menos y todos nos volvemos más pobres.
Al menos el plan de rescate da una esperanza de que esto no pase. De que esto puede arreglarse. Y con un poquito de confianza en que de verdad esto sea así, las cosas quizás pueden arreglarse de verdad.
En todo caso, todavía queda para rato de incertidumbre y turbulencias, porque esto no se va a mejorar de un día para otro.


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